sábado, 10 de enero de 2026

SÁBADO 2º DE NAVIDAD A


Buenos días. Feliz Navidad. Hoy sábado por la mañana las lecturas nos dan una importante lección: cómo podemos amar a Dios al que no vemos si a nuestro prójimo lo aborrecemos. Y es que sabemos que es duro, difícil, amar de verdad al prójimo, pero ¿podemos vivir en un mundo sin amor? ¿Podríamos imaginar un mundo donde lo único que sentimos y expresamos es odio, envidias, rencores, rivalidades, egoísmos…? Por eso Dios ha enviado a Cristo, su único Hijo, para enseñarnos a Amar de verdad y que nos libere de las cegueras, cojeras y esclavitudes y poder construir un mundo nuevo, donde reine Dios, reine el auténtico Amor. Para traer la gracia de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos envía su Espíritu Santo para que amemos en espíritu y verdad. 



1ª Lectura (1Jn 4, 19—5,4): Queridos hijos: Amamos a Dios, porque él nos amó primero. Si alguno dice: «Amo a Dios» y aborrece a su hermano, es un mentiroso, pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Además, Jesús nos ha dado este mandamiento: El que ama a Dios, que ame también a su hermano.

Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios. Todo el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste. Conocemos que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus mandamientos no son pesados, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo.


Salmo responsorial: 71

R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia, al que hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente.

De la opresión rescatará a los pobres, pues estima su vida muy valiosa. Por eso rogarán por él sin tregua y lo bendecirán a todas horas.

Que bendigan al Señor eternamente y tanto como el sol, viva su nombre. Que sea la bendición del mundo entero y lo aclamen dichoso las naciones.


Versículo antes del Evangelio: Aleluya. El Señor me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva y anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya.




Texto del Evangelio (Lc 4, 14-22): En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región. Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos.
Vino a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor».
Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy». Y todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca.













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