lunes, 5 de enero de 2026

LUNES 2º DE NAVIDAD A


Buenos días. Feliz Navidad. Hoy lunes 5 de enero por la mañana las lecturas nos quieren mostrar la importancia del amor. Quien ama tiene vida eterna. Quien ama siente su alma llena. Quien ama ha descubierto que incluso en donde parece que nada bueno puede resultar, también se puede descubrir lo bueno que hay. Por eso Jesús ante Natanael, que duda de que de Nazaret surja algo bueno, le dice algo que quizá solo Natanael entiende, pero que abre su corazón y le lleva a querer ver más, ver la Gloria de Dios. ¿A qué nos llama a nosotros el Amor que Dios nos tiene? ¿Seremos capaces de descubrir lo bueno, incluso aunque parezca imposible? Seamos buenos y confiemos en Dios, que su misericordia es eterna.



1ª Lectura (1Jn 3, 11-21): Hermanos: Éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos los unos a los otros, no como Caín, que era del demonio, y por eso mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus propias obras eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas. No os sorprendáis, hermanos, de que el mundo los odie. Nosotros estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida y bien sabéis que ningún homicida tiene la vida eterna. Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. Si alguno, teniendo con qué vivir, ve a su hermano pasar necesidad y, sin embargo, no lo ayuda, ¿cómo habitará el amor de Dios en él? Hijos, no amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las obras. En esto conoceremos que somos de la verdad, y delante de Dios tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos reprochare, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce. Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos, nuestra confianza en Dios es total.


Salmo responsorial: 99

R/. Alabemos a Dios, todos los hombres.

Alabemos a Dios, todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y con júbilo entremos en su templo.

Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño.

Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo.

Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eternal su misericordia y su fidelidad nunca se acaba.


Versículo antes del Evangelio: Aleluya. Un día sagrado ha brillado para nosotros. Venid, naciones, y adorad al Señor, porque hoy ha descendido una gran luz sobre la Tierra. Aleluya.




Texto del Evangelio (Jn 1, 43-51): En aquel tiempo, Jesús quiso partir para Galilea. Se encuentra con Felipe y le dice: «Sígueme». Felipe era de Bestsaida, de la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Ése del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret». Le respondió Natanael: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?». Le dice Felipe: «Ven y lo verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?». Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

 











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