Oh san Afraates, modelo y ejemplar bien alto del sacerdote consagrado a su ministerio, viviste intensamente la vida de santidad, enseñaste la fe, la predicaste y polemizaste por defenderla. Te entregaste sin reserva a evangelizar a tu país. Con justicia la Iglesia te incluye entre sus santos y con orgullo tu patria te venera entre sus héroes. San Afraates, maestro de la sabiduría divina, enséñanos a buscar la verdad en humildad y a vivir con rectitud en medio de las pruebas. Amén.

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