jueves, 26 de mayo de 2022

EL ASNO Y EL COCHINO (Félix María Samaniego)



Envidiando la suerte del cochino,

un asno maldecía su destino.

"Yo, decía, trabajo y como paja,

 él come harina, berza y no trabaja.

A mí me dan de palos cada día;

a él le rascan y halagan a porfía".

Así se lamentaba de su suerte;

pero luego que advierte

que a la pocilga alguna gente avanza

en guisa de matanza,

armada de cuchillo y de caldera,

y que con maña fiera

dan al gordo cochino fin sangriento,

dijo entre sí el jumento:

"Si en esto para el ocio y los regalos,

al trabajo me atengo y a los palos".

 

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