lunes, 15 de abril de 2024

ORACIÓN DE LOS MÁRTIRES DE LA DIÓCESIS DE MÁLAGA DEL SIGLO XX: SIERVO DE DIOS CRISTÓBAL LUQUE TRUJILLO



Nació de Pedro y Dolores en Monterroso, cortijada de Almogía (Málaga), el 31 de marzo de 1911. Sus padres eran labradores de clase media. Al padre se le conocía por «Periquito Melahorro». Cristóbal tenía una bondad fuera de serie, una exquisita dulzura y gran disponibilidad para servir a los demás. Según testigos «era un hombre de campo, que entendía de todo». Entró en el Seminario en el curso 1928-29. Familiares y amigos esperaban su llegada de vacaciones para estar con él porque les hacía mucho bien. Era un excelente poeta, amigo de Salvador Rueda. 

Cristóbal Luque y Diego García, cuando subían al Seminario después de hacer unos encargos en la ciudad a los superiores y sacerdotes ejercitantes, y al ver que todos los sacerdotes del Seminario bajaban detenidos, quisieron unirse a ellos, y ambos llegaron a ingresar también en la cárcel, pero el rector, don Enrique Vidaurreta, dijo a Cristóbal que se llevara con él a Diego y que se refugiaran en su casa de Monterroso. 

En el trayecto fueron descubiertos, en el Puerto de la Torre, por un cabrero de Almogía, que los delató al Comité de Guerra. Sus dirigentes, acompañados por las turbas comunistas, lo llevaron al cañaveral de Santo Domingo, entre los cortijos de Murriaga y Soliva, donde fueron asesinados. Cristóbal le dijo a Diego: «¡No tengas miedo, nos van a matar. ¡Viva Cristo Rey!» La muerte de ambos se produjo cuando caminaban delante de los asesinos, y al escuchar Diego la exclamación de Cristóbal los dos se abrazaron para decir: «¡Viva Cristo Rey!». Entonces a uno le dieron dos tiros y al otro, tres.




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